Dientes separados: una moda no exenta de riesgos.





Crece la tendencia de separarse los incisivos para parecerse a famosas como la modelo Lara Stone.
Hasta hace algunos años pagar altas sumas de dinero para alinear los dientes era casi una exigencia social; pero hoy en día, la tendencia es utilizar ese mismo dinero para que la dentadura no parezca perfecta. Y todo por seguir a algunos famosos que han demostrado que el éxito no está reñido con los defectos.
El espacio vacío que queda entre los incisivos superiores se denomina diastema y, aunque ya nos hemos acostumbrado a ver a Madonna luciéndolo sin complejo, fue solo a partir de 2008 cuando las grandes campañas publicitarias nos empezaron a imponer figuras atractivas con este notable defecto.
El paradigma del diastema es la modelo, cantante y actriz francesa, Vanessa Paradis, madre de los hijos del actor Johnny Depp e imagen de Coco Channel para labiales y bolsos. Paradis es el vivo ejemplo de que más allá de belleza deslumbrante, una modelo debe tener carácter y empatía con el producto que anuncia.
Así lo entiende también Lara Stone, que a sus veinte años y con sus dientes frontales muy separados, es una de las diez modelos mejor pagadas del mundo (el año pasado cobró 4 millones y medio de dólares). Otras modelos famosas como Lindsey Wixson (favorita de Alexander McQueen), Abbey Lee (preferida de Channel) o Jessica Hart (imagen de Guess) han sacado partido de su sonrisa imperfecta para venderse como íconos sensuales.
Pero una cosa es nacer con el defecto y otra es provocárselo. Así lo hizo el diseñador español David Delfín. Su objetivo era conseguir una sonrisa erótica y, para demostrar que estaba satisfecho con el resultado, su colección primavera-verano 2009 se llamó Diastema.
De ahí en adelante, han sido varios los famosos y anónimos que han acudido a la consulta del odontólogo buscando un diastema. El doctor Iván Malagón, que en los años 90 fue modelo y hoy es reconocido como uno de los mejores ortodoncistas de España, admite que ha accedido a las peticiones de diastema de varias modelos, cantantes y algún que otro dirigente bancario, pero “en ocasiones me veo obligado a desaconsejarlo, porque puede provocar problemas en la salud dental y bucal”.
Para los casos en los que sí puede provocar un diastema, el doctor Malagón aplica un tratamiento reversible conocido como ‘ortodoncia invisible’ pero que, técnicamente, se denomina Invisalign y que permite la separación de dientes sin mayores traumatismos. El tratamiento cuesta 3.000 euros y garantiza la separación de los incisivos superiores de un milímetro a milímetro y medio en dos o tres meses.
Ahora bien, cualquier cambio que experimenten los dientes incide en el resto del cuerpo, al punto de que pueden presentarse molestias ya no solo en los músculos faciales sino también en la cadera, los tobillos y las rodillas. La Unión de Odontólogos Naturistas de Alemania ha advertido en diferentes publicaciones científicas que “la mandíbula y la columna vertebral forman una unidad”. Una desviación de un milímetro en la mandíbula provoca una desviación compensatoria de un centímetro en la columna. De ahí que cualquier cambio provocado en la dentadura ocasione dolores de espalda porque los músculos se pueden estar contrayendo y las vértebras, desplazándose.
Además de los problemas asociados con la columna, es evidente que un cambio drástico en la dentadura conlleva cambios en la higiene dental. Según explica la odontóloga dominicana, Glennys Elisa Duval Calderón, los diastemas moderados “pueden ocasionar contención de placa bacteriana en el área, provocar caries y enfermedad periodontal, así como desaparición de la encía papilar”.
Dientes de vampiro
A diferencia de algunos europeos, que consideran la separación de los dientes superiores como un símbolo de juventud y erotismo, los japoneses tienden a juntar la dentadura para que dé la sensación de que no cabe en la boca. La técnica, denominada Yaeba o ‘doble diente’, está arrasando entre las jovencitas japonesas y consiste en presionar a los molares para que empujen a los caninos hacia adelante. El resultado es un aspecto vampiresco e infantil que, al parecer, resulta erótico. Al igual que con los diastemas provocados, el ‘doble diente’ trae serias consecuencias para la salud como desviaciones de la columna y dolores musculares.
ZULMA SIERRA
Para EL TIEMPO


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